¿Cuándo es bueno seguir la corriente?

Tema en 'Psicología' comenzado por G A M E, 20 de Marzo de 2018.

  1. G A M E

    G A M E Usuario frecuente

    Engancharse en una discusión sin sentido con su jefe, con mamá, con la pareja, es agotador. Así que qué mejor opción que seguir la corriente para no trascender los problemas.
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    Por supuesto usted defendería a capa y espada su buen nombre, su buena imagen, una buena idea, una postura ante temas relevantes que impliquen el debate. Pero existen ciertos escenarios que no merecen tanto desgaste. Para qué insistir en tener la razón y no bajar la guardia con el jefe, con la pareja, con su hijo, con sus abuelos, con su profesor.
    Existen temas que no merecen trascendencia, y no le quita ni le pone que usted se encierre en sus ideas, se encapriche y se desgaste tratando de convencer a los demás que así fue como sucedieron las cosas.
    Antes de cometer el error de discutir por asuntos supérfluos, pregúntese qué gana si le dicen que las cosas son como usted las plantea o qué pierde si les da aprobación a los demás en sus puntos de vista.
    Y no es que estemos diciendo que debe ser flexible a todo, creer que sus palabras no tienen razón de ser. Simplemente existen peleas en las que no se trata de ganar.
    Aquí encontrará varios ejemplos de la vida cotidiana.

    Preguntas y respuestas

    Diana Carolina López
    Psicóloga
    ¿Qué decir respecto a la relación de pareja en la que muchas veces alguno de los dos amanece con ganas de discutir o tuvo un mal día y es mejor seguirle la corriente?
    Hay cosas a las que no se le puede dar trascendencia, de las que no podemos dejarnos afectar. Tal y como se plantea en el ejemplo pueden ser producto de cambios hormonales, puede ser cuestión de un mal día en el trabajo que nos dejó emociones latentes, y ante eso lo mejor es saberlas manejar, correrme y dejar que no me toquen. Influye mucho el nivel de tolerancia que maneje.
    Pero ya cuando la situación se presenta de manera frecuente, es bueno hablar mediante una comunicación abierta.
    ¿Qué consecuencias nos trae no saber identificar situaciones en las que es bueno seguir la corriente?
    Muchas veces las personas se dejan llevar por un falso orgullo, creen tener la razón y no se dan cuenta que eso afecta las relaciones interpersonales, nos lleva a juzgar, a hacer reclamos de una manera no responsable, a juzgar al otro desde mis sentimientos. Son cantidad de consecuencias, empiezo a perder la objetividad de la realidad y a ver todo desde mi punto de vista, eso hace que subestime al otro y que termine en una lucha de poder.
    ¿Cómo abordar casos donde chocamos con personas que tienen poder, son superiores respecto a nuestros cargos y suelen ser intransigentes?
    Todo depende de la asertividad; por lo general cuando damos con jefes desobligantes, cuando damos con profesores, con cualquier persona que tenga un grado de jerarquía superior al nuestro y que manejan una comunicación agresiva, debemos saber hablar, expresar nuestros sentimientos, entrar a mirar hasta qué punto nos podemos sentar y exponer el caso. Podemos decirle a nuestro jefe "no sé si es mi percepción, pero siento que no me hablas de forma correcta". Importante entrar a diferenciar entre la percepción, no estar subestimados, no creer que el resto de la gente se aprovecha de nosotros.

    Leonel Vidal
    Motivador personal
    ¿Cuándo es bueno seguir la corriente?
    Cuando se descubre que la otra persona no está dispuesta a entrar en razón. Cuando se percibe que no hay nada qué hacer al respecto es preferible dejar pasar.
    ¿Qué consecuencias nos trae el no saber darnos cuenta que es bueno seguir la corriente en casos específicos?
    Principalmente es el desgaste. Por eso debemos partir de un principio: las personas tienen derecho a estar equivocadas, pero también a escuchar razones, a tener la oportunidad de analizar otros puntos de vista y decir si se mantienen en su posición o salen del error.
    Pero cuando me "engancho" con una persona que cree que siempre tiene la verdad y no está dispuesta a escuchar motivos para cambiar de opinión, lo que se da es un desgaste emocional, un desgaste de energía que no me produce nada positivo. Para darme cuenta necesito conocer el carácter de la otra persona. De no hacerlo aparecerá el mal humor, el disgusto, el malestar constante.
    ¿Qué opina respecto al famoso dicho "hay que seguirle la cuerda a un borracho"?
    Es cierto que una persona ebria no está en sus cinco sentidos para entender cabalmente un juicio de valor. Si quiero tener la oportunidad de transmitirle una información o entablar una conversación seria, abordar un tema trascendente, no puedo hacerlo con una persona ebria. Eso sería un desgaste tonto.
    ¿Qué decir respecto al ejemplo citado anteriormente donde no es bueno engancharse en temas políticos o de religión cuando existe una persona radical y apasionada por ese tipo de temas?
    Debemos ver ese momento como la oportunidad de conocer la opinión del otro, pero si sabemos o nos han advertido que esa persona es radical en temas políticos, es apasionado en temas religiosos, no tiene sentido entrar en contrariedades. Lo mejor es decir "no conocía ese punto de vista", "no había considerado esa opinión", sobre todo si la relación nos genera intereses particulares como el caso de los suegros. De presentarse el caso de que los suegros pidan la opinión al respecto, nada mejor y elegante que responderles "como no conocía ese punto de vista, aún no tengo un juicio sobre el tema". No podemos olvidar que hay un momento para cada cosa, y también un momento para dejar pasar.
    ¿Qué decir respecto a seguirle la corriente al jefe?
    Afortunadamente no todos los jefes actúan de la misma manera. Hay algunos que llegan a dudar si dieron una orden, contemplan la posibilidad, pero otros quieren tener siempre la razón. Ante eso lo mejor es aprender de ese episodio para prevenir a futuro, igual lo pasado ya pasó. Así que la estrategia es buscar un mecanismo, como un formato para registrar en el caso de solicitud de pedidos. De esa forma no nos enganchamos en discusiones pero sí buscamos procedimientos donde todas las partes ganen.


    http://www.vanguardia.com/historico/105864-cuando-es-bueno-seguir-la-corriente
     
  2. G A M E

    G A M E Usuario frecuente

    1. El jefe siempre tiene la razón
    Su jefe le asegura que le avisó con anterioridad sobre determinada tarea, pero usted sabe que no es así. Podría jurarlo pues es de las personas que ante cualquier prioridad sale corriendo a ejecutar la acción, lo anota en un papel grande y lo pone en un lugar visible para ayudar a su memoria. Pero bueno, el caso es que su jefe incluso es capaz de asegurárselo mirándolo a los ojos. Ante eso no hay que discutir. Ahí la cuestión es proponer.
    Más allá de admitir que su jefe tiene la razón, lo que puede hacer es realizar cuanto antes esa tarea pendiente; así no tendrá roces con sus superiores y usted seguirá manteniendo esa imagen de eficiencia y profesionalismo.
    De nada sirve generar discordia con el jefe, incluso puede convertirse en un punto en contra. Lo mejor es que continúe sus labores y genere un ambiente laboral.
    Nota: De ser continuos los olvidos de su jefe, sí es importante que le ayude a su superior a buscar mecanismos para que entre los dos no escatimen detalles. Será la mejor estrategia a favor de todos.

    2. Mi pareja está en esos días
    En este caso no solo le compete a las mujeres. Los hombres también tienen "sus días" para molestarse, irritarse, porque se pararon con el pie izquierdo o porque no tuvieron un buen día en el trabajo. Así que "seguirles la corriente" es clave si usted sabe que su pareja quiere discutir por cualquier insignificancia. Recuerde que para pelear se necesitan dos, así que si su pareja discute porque usted no apagó la luz, porque no supo parquear el carro, porque olvidó las llaves y empieza con ese discurso aburrido, sígale la cuerda.
    Nota: Sea estratégico, acepte que sí, que es olvidadizo, que es señal de lo enamorado que está usted, que quisiera ser organizado como él y hasta ahí llega la aburrida discusión.

    3. Borrachos: Sígale la cuerda
    No hay nada más aburrido que un borracho que esté repitiendo discursos tras discursos y peor aún, que usted esté llevándole la contraria. Recuerde que la gente con tragos puede volverse más sensible o más irritable, incluso algunos más agresivos. Otros se vuelven pesados, así que la mejor estrategia es seguirles la cuerda para que no se enfrasque en discusiones sin sentido. Es probable que él al día siguiente recuerde solo la mitad y usted se haya desgastado en vano.
    Nota: Lo mejor es hablar al día siguiente cuando esa persona tenga los cinco sentidos bien puestos.

    4. Oye, yo te conozco de alguna parte: Sígale la corriente
    Si acaba de conocer a una persona que físicamente le atrae y que hace parte de sus amigos más cercanos, si tiene buenas referencias y resulta que se acerca a usted totalmente convenido de que la conoce o utiliza ese discurso de manera estratégica, sígale la corriente. Será una forma de acercarse y mirar qué tanta afinidad tienen, además un nuevo amigo no le sobra a nadie.
    Nota: Eso sí, que sea conocido o referido de uno de sus amigos. No vaya siguiéndole la corriente a cualquier persona que le va diciendo en la calle que la conoce. Recuerde que esto puede ser contraproducente, incluso algunas personas hacen uso de esas estrategias para robar.

    5. Ante el cambio generacional
    Qué saca explicándole a sus abuelitos que el mundo ha cambiado, que ya no se le pone la misma mística de décadas atrás. Seguro ellos tendrán una óptica diferente del mundo actual, y es probable que usted coincida en muchos de esos puntos de vista, pero existen otros que no vale la pena entrar en detalles o ahondar en los mismos. Simplemente quédese callado y evite entrar en discusiones si sabe que para ellos será aún más difícil ver cómo se comportan los jóvenes actualmente.

    6.Temas de política o religión
    Los anteriores temas han sido catalogados como difíciles de abordar. Muchas veces se recomienda no tocarlos pues generan discordia. Es claro que el tema de partidos políticos, de creencias y doctrinas, toca la vena sensible de muchas personas, generan divisiones y posiciones encontradas. Por eso si su suegro es un político apasionado por un partido del que usted prefiere guardarse comentarios, lo mejor es que asiente con la cabeza y escuche. No necesita asumir la mejor posición de orador de plaza pública. Mantenga la prudencia con los comentarios y siga la cuerda.
    Lo mismo en el caso de que su suegra sea de otra religión. Recuerde que la clave está en respetar las diferencias, sin embargo algunas personas son intransigentes y ante eso lo mejor es respetarles su discurso.

    Si todos los seres humanos supiéramos que no tenemos la verdad sino que son convicciones, tendríamos la posibilidad de entender la contraparte y avanzar positivamente. Pero cuando nos encerramos en que la única verdad es la mía, perdemos la oportunidad de crecer, de escuchar puntos de vista discrepantes y esa discrepancia es la que nos ayuda a avanzar": Leonel Vidal, motivador personal.

    http://www.vanguardia.com/historico/105864-cuando-es-bueno-seguir-la-corriente