6 historias de crímenes famosos relacionados al espionaje

Tema en 'Actualidad Mundial' comenzado por Dante, 6 de Marzo de 2018.

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    Sergei Skripal y 6 historias de crímenes conocidos relacionados al espionaje 1 de nueve Planeta Actualidad | Foro Perú


    No son estas las únicas veces que la capital británica se ve envuelta en un caso similar en mil novecientos setenta y ocho un disidente comunista búlgaro, Gueorgui Markov, murió una vez que se le envenenase con un paraguas-pistola.

    Skripal, viejo agente ruso, fue hallado inconsciente, junto con su hija de treinta años, en el suelo de un centro comercial de Salisbury, en el suroeste de Inglaterra, el pasado domingo, de acuerdo con la agencia AFP.

    A continuación, seis historias de espías semejantes al de Sergei Skripal

    1.- Alexandder Valterovic Litvinenko

    Bien reza el dicho que "quien a hierro mata a hierro muere". Este es un caso que sonroja a Rusia la misteriosa muerte de Alexandder Valterovic Litvinenko. El último espía de la KGB que sufrió una muerte trágica. Todos los dedos apuntan al presidente ruso Vladimir Putin como quien dio la orden de terminar con él.Como se recuerda, Litvinenko fue un agente de la KGB que pasó a ser colaborador del servicio de inteligencia del R. Unido (MI6). Su nombre engrosa la lista de los agentes fallecidos con ponzoñosos procedimientos. Este género de personajes acostumbran a ser parte de novelas y películas que relatan la épica de su oficio; no obstante, pocos cuentan la historia de aquellos que fueron derrotados con sus propios métodos.Hoy se discute si Putin ha sido el creador mediato de la muerte de Alexandder Litvinenko. Según las conclusiones del juez británico Robert Owen el mandatario ruso habría estado implicado en este asesinato.Alexander Litvinenko falleció en el dos mil seis tras ingerir té polucionado con polonio radiactivo.

    Litvinenko había ingresado el cuatro de noviembre del 2006 en un centro de salud de la ciudad de Londres, días tras reunirse con un bar de un hotel de la capital británica, con su compatriota Andréi Lugovói y el espía Dmitri Koytun.

    2.- Georgi Markov

    El de Georgi Markov es un caso muy semejante al del agente Litvinenko. Murió en 1978 por culpa de un paraguas envenenado. Era un dramaturgo búlgaro que residía en el Reino Unido y tenía un programa radial desde el cual lanzaba duras críticas contra el régimen comunista en su país.A raíz de ello fue condenado en ausencia a 6 años y medio de prisión, por atentar desde el exterior contra los intereses de Bulgaria. Sus agudas críticas habían encolerizado a los más poderosos en su país, en especial al dictador Todor Zhikov.Ya en 2 ocasiones, el dramaturgo se había librado de ser envenenado. Pero en la mañana de un 11 de setiembre, cuando aguardaba en la fila del autobús que lo llevaría a su trabajo en la estación de la BBC, sintió un pequeño hincón en la pierna derecha. Seguidamente, un hombre de acento extranjero se excusó y los dos prosiguieron sus caminos. Aquella noche, tras haber comentado en la oficina el accidente con sus colegas, el dolor se agravó y vino acompañado de intensas fiebres. 3 días después Markov murió.El primer diagnóstico apuntó que la muerte fue a raíz de una septicemia, debido a un problema renal. Entonces, los médicos forenses hallaron en la herida una pequeña esfera, similar a la cabeza de un alfiler de metal, con 0,2 miligramos de ricino, una letal substancia. Al parecer el ricino había ingresado al cuerpo de Markov a causa del piquete realizado con el paraguas en la parada del autobús.Tras su muerte, un general búlgaro mandó destruir los documentos del caso y fue a cárcel, otro se suicidó y un espía que habría participado de la operación murió en un trágico accidente automovilístico. Años después, dos ex agentes de la KGB aseguraron que esta organización había perpetrado el asesinato de Markov de la mano de espías búlgaros.

    3.- Mata Hari

    La afamada espía de la Primera Guerra Mundial Margaretha Geertruida Zelle, mejor conocida como Mata Hari, fue condenada a muerte tras haber servido como doble agente en este período. La holandesa fue conocida a comienzos del siglo XX por sus exóticos encantos al danzar y amar. Incluso en su juicio se hizo recuerdo de ello.Mata Hari siempre se vio atraída por uniformes militares que tras un fallido matrimonio la ayudaron a salir de la miseria, jugando en 2 bandos durante el acontecimiento contencioso más esencial de inicios de siglo. Se hizo famosa como bailarina exótica, se presentaba en Europa cubierta de gazas que iba descubriendo a cada paso mientras engañaba a su audiencia y les hacía pensar que era una princesa proveniente de Java.Fue la espía más cara y consentida, tanto así que para deshacerse de ella los alemanes le tendieron una trampa. "Era su espía mejor pagada, se había convertido en una carga financiera y el aumento de la vigilancia francesa había disminuido su eficacia", cuenta Irving Wallace en su "Almanaque de lo insólito".Sabiendo que la bailarina estaba entre 2 fuegos, el servicio secreto alemán le mandó un mensaje cifrado en el que le prometían pagarle un jugoso talón en la ciudad de París. La misiva estaba escrita en un código que los alemanes sabían que los franceses podrían descifrar.Mata Hari nunca fue a cobrar el dinero. El juicio que la llevó a la muerte no escatimó en detalles sexuales. Sus numerosos amantes le ofrecieron un sinnúmero de alternativas para que escapara de su atroz destino. Uno le sugirió que se presentara semi desnuda y solo con un sobretodo de piel para que en el momento mostrara su cuerpo, al que ningún hombre osaría disparar. Un conduzco le prometió estrellar su aeroplano contra el pelotón de fusilamiento. Otro amante le solicitó acogerse a la ley que impedía ejecutar a una mujer embarazada. Aun le ofrecieron sobornar a sus verdugos para que utilicen cartuchos vacíos. Pero la dama decidió no escapar de la muerte.

    4.- Enrique Duchicela

    El Perú no es ajeno a estos casos. Un agente ecuatoriano fue seducido con rumbo a su fatal destino. Las rutinas y los instintos acostumbran a ser los primordiales verdugos de un espía, por este motivo se aconseja apegarse al estoicismo. El ecuatoriano Enrique Duchicela, sargento primero de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, perdió la vida por proseguir sus instintos carnales. Mientras que realizaba una labor encubierta en la embajada ecuatoriana en Lima para conseguir información clasificada sobre el armamento peruano, fue seducido por Teresa, una dama que se presentó en la sede diplomática para solicitar información para viajar a Quito.La atrayente mujer que de manera inmediata hizo química con el agente, logró concertar una primera cita con él. "Cuando era evidente que entre los 2 había mucha simpatía, Duchicela celebró esta coincidencia feliz asimismo viajaría dentro de poco a Ecuador. Tendría mucho gusto de asistirla a conocer Quito, lógicamente si a ella le parecía bien", precisa Ricardo Uceda en su libro "Muerte en el Pentagonito".En la segunda cita, Teresa invitó a Duchicela a un departamento de Miraflores, donde lo esperaban agentes del SIN. El ecuatoriano no acababa de entrar cuando sintió el empujón. Al poco tiempo fue trasladado en una maleta con rumbo al Pentagonito. Nunca vio a Teresa. Fue interrogado a lo largo de 4 días. Le prometieron que al final sería entregado a su embajador. Le mintieron. Fue conducido al incinerador de papeles, donde se halló al lado del cuerpo del agente peruano que había sido su contacto. Sus últimas palabras fueron silenciadas con un balazo, lo quemaron hasta las cenizas.

    5.- Nathan Hale

    A veces la familia puede ser el peor verdugo. Ni el espionaje durante la Independencia de E.U. se salvó. Nathan Hale, un capitán del ejército de George Washington, trabajó como un eficaz granjero en territorio inglés. A sus veintiuno años, se dedicó a dibujar mapas y pasar datos de los ingleses al ejército de Washington, hasta el momento en que un familiar suyo lo delató.Tras pasar por un agudo interrogatorio, Hale fue conducido a la horca. En aquella temporada, los espías eran considerados combatientes ilegales. Diríase que las últimas palabras de Hale fueron "Solo lamento tener una sola vida que perder por mi país".

    6.- Ethel y Julius Rosenberg

    Un caso afín es el del matrimonio Rosenberg durante la época del macartismo en U.S.A.. Ethel y Julius Rosenberg fueron una pareja de científicos estadounidenses acusados de vender secretos atómicos a la Unión Soviética. El dedo inculpador vino de una parte del hermano de Ethel, David Greenglass, un mecánico del Ejército. David sostenía que la pareja estaba vinculada al Partido Comunista y que le habían solicitado información del laboratorio atómico de los Chopos, sacando provecho de su empleo. Solo con esta información, los esposos fueron condenados a la silla eléctrica. Los Rosenberg eran inocentes.

    Por otra parte, en Rusia la vinculación entre los venenos y la política parece ser muy estrecha. En el dos mil cuatro, el candidato presidencial ucraniano Víktor Yushchenko sufrió una deformación en el rostro por intoxicación con dioxina. Ese año la periodista Anna Politkóvskaya padeció una insuficiencia orgánica después de tomar una infusión. Un par de años después fue asesinada.