Por José Luis Rodríguez, asociado senior del Estudio Muñiz
En el marco de la delegación de facultades que el Congreso, mediante Ley 31011, otorgó al Poder Ejecutivo, se publicó el 10 de mayo el Decreto Legislativo 1488 (el decreto) que aprueba, en su capítulo II, el régimen especial de depreciación dirigido a los contribuyentes del régimen general del impuesto a la renta, el cual entrará en vigencia a partir del 1 de enero del 2021.
Con este nuevo régimen, excepcional y temporal, lo que se busca es que a partir del ejercicio 2021 las empresas puedan deducir un mayor gasto para la determinación del impuesto a la renta de la tercera categoría. Es por eso que se han dictado algunas disposiciones distintas a las establecidas en la Ley del Impuesto a la Renta (LIR) respecto de la depreciación.
Estos cambios establecen que:
a) las empresas que construyan edificios, que sean afectados a la generación de renta gravada, los “depreciarán” con la tasa del 20% (antes 5%) en la medida que: i) la construcción se hubiera iniciado a partir del 1 de enero del 2020, y ii) hasta el 31 de diciembre del 2022 tuviera un avance del 80%; y
b) tratándose de empresas que “adquieran” en propiedad edificios terminados o en construcción durante los años 2020, 2021 y 2022 “puedan” aplicar la misma tasa del 20%, pero deberán cumplir con las condiciones i) y ii) indicadas en a); y
c) tratándose empresas que adquieran bienes muebles en los ejercicios 2020 y 2021, estos “se depreciarán” con las siguientes tasas máximas: i) equipos de procesamiento de datos con la tasa del 50% (antes 25%), maquinarias y equipo con la tasa del 20% (antes 10%); vehículos de transporte terrestre híbridos o eléctricos, salvo excepciones, con la tasa del 50% (antes 20%); y vehículos empleados para prestar el servicio de transporte personas y/o mercancías, salvo excepciones, con la tasa del 33.33% (antes 20%).
Hasta aquí se advierte que, efectivamente, la aplicación de mayores tasas permitirían a las empresas deducir un mayor gasto por depreciación y de esta forma determinar un menor impuesto a la renta, salvo que generen pérdidas, pues de ser así, este gasto se incorporaría a dicho resultado para ser aplicado de acuerdo al sistema de arrastre de pérdidas elegido por las empresas.
En base a lo expuesto, la pregunta que surge es: ¿este régimen puede ser utilizado por las empresas, de manera opcional al establecido por la LIR? De una interpretación literal del decreto, la respuesta sería que se trataría de un régimen obligatorio para aquellas empresas que hayan efectuado la construcción de edificaciones y adquirido determinados bienes muebles (detallados en el decreto), pero no para aquellas empresas que hubieran adquirido edificios terminados o en construcción, esto último en virtud del tenor del numeral 3.2 del artículo 3 del decreto.
De ser esto así, las empresas que hubieran adquirido bienes muebles, aun cuando el régimen especial de depreciación sea obligatorio, podrán aplicar la tasa de depreciación que mejor les convenga, al tratarse de tasas máximas de depreciación, pero deberán cumplir con las obligaciones formales que el decreto ha establecido.
Sin embargo, no sucedería lo mismo con las empresas que efectúan la construcción de sus edificaciones. En este caso la aplicación del decreto, al ser obligatoria, implicaría aplicar la tasa de depreciación de 20%, lo cual podría en lugar de aliviar el flujo de caja al determinar un menor impuesto a la renta dadas las circunstancias económicas, más bien incrementar la pérdida tributaria, las cuales de ser acogidas al sistema “A” de arrastre de pérdidas solo podrán ser arrastradas hasta por cuatro ejercicios, computados desde el ejercicio 2022, al cabo de los cuales de no haber sido compensadas con utilidades gravables se perderían, afectando a las empresas que producto del estado de emergencia y a la contracción de la economía no puedan generar resultados positivos en los siguientes ejercicios.
Por lo indicado, consideramos que a través del decreto supremo que se emita para reglamentar el decreto deberá aclararse si el régimen especial de depreciación puede ser de aplicación en forma opcional al de la LIR, a fin de que las empresas opten por el que estimen más conveniente.


Fuente: https://gestion.pe/opinion/el-regime...torio-noticia/