Lamentablemente, el peso de la obsesión se vio reflejado en las 100 intervenciones quirúrgicas a las que la joven se sometió. A esas alturas, era conocida como la ‘mujer silicona’ y poco después de haber cumplido 23 años, mientras su habitual cirujano le realizaba la operación número 101, el cuerpo Kristyna simplemente no soportó tal nivel de intervención y falleció de un paro cardiaco.